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A la cofradía de los Hermanos del niño Jesús

 
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Las Albadas

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23 - las albadas de la cofrada del nio - grvalos 2003 Como hemos dicho, el 30 de diciembre es el día en que los hermanos tienen que participar en varios actos, así como arrimar el hombro durante la preparación de los mismos. Pero como en todas partes, siempre les toca realizar el trabajo más duro a los últimos que han llegado, que en el caso de la Cofradía del Niño son “los Novicios”, o sea los jóvenes que durante el año en curso han cumplido 15 años y han pasado de ser “Hermanos Menores” a “Hermanos Mayores”.
En todas las culturas se realiza algún acto de iniciación cuando los muchachos pasan de la niñez a la juventud, y en esta comunidad se decidió, hace casi cuatro siglos, que el reconocimiento social de este paso fuese la entrada en otra categoría de la Cofradía, la de los “Hermanos Mayores”, aquella en la que no solamente tienen voz, como pasaba cuando eran “Hermanos Menores”, sino que también tienen voto y, por lo tanto, pueden empezar a decidir sobre la comunidad en la que están, teniendo su voto el mismo valor que el de cualquier otro Hermano de la Cofradía.
Pero pronto se darán cuenta los mozos de que este paso implica mucho más esfuerzo y más responsabilidad, ya que se pasan el día recogiendo gavillas de sarmientos de las casas, los corrales y las teinadas y amontonándolas en los cantones del pueblo, preparadas para alimentar las hogueras que se encenderán durante toda noche para calentar a los hermanos mientras ronden el pueblo cantado “las albadas”. la noche de las albadas 2 - navidades 2005
Así mismo, se encargarán de acarrear con el pan, la sal y el aceite para las tostadas, que por la noche se prepararan los hermanos en las hogueras, así como con las botas de vino para acompañarlas.
Antiguamente se cantaban las albadas dos noches seguidas, la noche del 30 al 31 frente a las casas de las novias y las hermanas de los Hermanos Mayores de la Cofradía -las cuales tenían que ser jóvenes, doncellas y tener el pelo largo (pelotonas)- y la noche del 31 al 1 delante de las casas de todas las mozas solteras del pueblo.
Sin embargo, desde hace unos años, debido a la disminución del número de hermanos de la Cofradía con novia en el pueblo (motivada por el descenso de la población de Grávalos, la disminución de la medía de edad de los hermanos y el hecho de que muchos de ellos viven habitualmente fuera de Grávalos, y por lo tanto se “echan novia” en otros lugares) y a que se ha impuesto la costumbre de celebrar la noche de fin de año en establecimientos comerciales, se decidió que se cantasen albadas solamente la noche del 30 al 31, y que se hiciese delante de todas las casas habitadas del pueblo.
Así pues, pasada la medianoche y estando ya en el día 31 de diciembre, se ponen en marcha el Mayordomo, el Alcalde, el Alguacil, todos los hermanos mayores, el gaitero y el tamborilero, así como todos los jóvenes y muchachos del pueblo que quieran acompañarles, y empiezan a recorrer las frías calles del pueblo.
La comitiva va rondando hasta el amanecer, y cada vez que pasan ante el portal de una casa con vecinos, se detienen y acompañados por los sones de la gaita y el tamboril, entonan esta albada, cuya letra se ha trasmitido oralmente de unos hermanos a otros, a lo largo de varias generaciones.

“Si quieres, salir de mañana
junto a tu ventana
verás como arranco
un álamo blanco
lo pongo en el quicio
a vuestro servicio
que cuelguen las ramas
desde tu ventana,
hasta mi balcón

Si quieres que la puerta te enrame
prenda mía de mi corazón
si quieres que la puerta te enrame
tus amores míos son
mis amores tuyos son

Echa un rosco pelotona
aunque sea de salvado
que de tu mano a la mía
será de trigo alabado

Adiós que me voy,
si me has conocido
no digas quien soy”

Adiós que me voy,
si no me has conocido
el gaitero soy



No conocemos el significado exacto de la letra, pero puede referirse a una antigua costumbre (la última vez que se recuerda fue hacia 1915) de la Cofradía que consistía en que cada año, el día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre), los mozos bajaban 13 km. andando hasta Las Ventas, cortaban un chopo al que denominaban "el mayo", lo subían a hombros hasta el pueblo y lo hincaban en la plaza, quedándose allí casi un año, hasta las fiestas de Nuestra Señora de la Antigua (8 de septiembre).

Aunque el mensaje y el tono de las albadas se refieren claramente a amor humano, la Cofradía no quiere perder su espíritu religioso y en sus estatutos figura que "…Será de obligación la dedicatoria de una albada triple tanto en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Antigua, como en la ermita de la Virgen del Humilladero…”

Pero la noche es larga y hay que ir deteniéndose de vez en cuando para calentarse, descansar y reponer las fuerzas.
Los “Novicios” se van adelantando a la comitiva y van encendiendo una hoguera en cada uno de los cantones del pueblo, para que cuando lleguen sus “hermanos” la encuentren con brasas y puedan calentarse. Así mismo, van sacando hogazas de pan del morral, ajos, aceite y sal y las ofrecen a todo el mundo, para que cada uno se pueda preparar su tostada en las brasas. Es el momento para la charla, las risas y el bullicio,
De esta forma, con el calor de las hogueras, las tostadas, los tragos de vino de la bota y la compañía de los demás hermanos, se hace más soportable el frío de esta madrugada del último día del año.

 

Artículo basado en gran parte en el artículo escrito por Josep Antoni Rius para la revista "Piedra de Rayo"