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A la cofradía de los Hermanos del niño Jesús

 
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El baile de los brindis

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El día primero de año, todos los hermanos de la Cofradía asisten a la Misa Mayor, tal como marcan sus reglas “…Asistir a las misas y procesiones celebradas los días de la Natividad del Señor, Año Nuevo, Corpus Cristi y la Natividad de la Virgen. En las procesiones, los cinco Hermanos Mayores de menor edad portarán el estandarte y trabarán el paso del Niño Jesús. En las Misas de Natividad y Año Nuevo correrá por cuenta de la Cofradía el gasto del acompañamiento de gaita y tamboril en la ceremonia religiosa… “.

Todos los Hermanos Mayores acuden, llevando colgado al cuello el signo que les distingue como miembros de la Cofradía, el medallón con la imagen del Niño Jesús y el nombre de la Hermandad; siendo igual el de todos los hermanos excepto el de los tres “oficios”, el Alcalde, el Mayordomo y el Alguacil, que son un cuarto mayores y llevan grabado el cargo que ostentan. Dicho medallón deben llevarlo en todos los actos oficiales que realice la Cofradía durante el año.

Una vez finalizada la Misa de Año Nuevo, tiene lugar en la plaza del pueblo el acto más importante de la Cofradía durante las Navidades, “el baile de los brindis”, el cual definen en sus propias reglas de esta manera “…constituye una obligación personalísima del Mayordomo la felicitación tanto a los hermanos, autoridades y a todos los vecinos del pueblo con la danza de los brindis, que será doble para los cofrades y sencilla para el resto…”. El significado de esta danza es ofrecerse y brindarse al pueblo, en nombre de su Hermandad, para todo lo que sea menester.
Así pues el Mayordomo inicia esta danza, al son de la gaita y el tamboril, empezando por los cargos y prosiguiendo con todos sus hermanos de la Cofradía, tras lo cual continúa bailándola a todos los vecinos que se la solicitan y que ofrezcan un donativo.
Esta danza se inicia en círculo con las manos que salen desde el corazón del danzante hasta la gente (ofrecimiento), continuando la danza de frente al que se ofrece (saludo) y terminando con la danza lateral y la vuelta (asentimiento de la ofrenda).

Aunque la danza es aparentemente simple y su duración aproximada es de un minuto, el gran mérito consiste en bailarla más de un centenar de veces casi ininterrumpidamente, ya que debe ofrecérsela a todas las personas que se la soliciten, y no dejará de bailarla hasta que no quede nadie que se la pida.

Los Novicios asisten al Mayordomo tapándole con una manta, o una capa castellana, cada vez que se detiene y ofreciendo a los presentes un trago de anís o de moscatel. Así mismo, un hermano de confianza del Mayordomo va pasando la boina y recogiendo los donativos de las personas que solicitan que les bailen “los brindis”.
Estos donativos serán íntegramente para el Mayordomo, para ayudarle a sufragar los gastos que le ha ocasionado su mayordomía: hospedar al gaitero en su casa, las tortas que ha repartido a los demás hermanos, el pan y el vino que se consume durante las albadas, convidar a los demás cofrades y a los vecinos durante los ensayos del baile de “los brindis” realizados cada noche en su casa, etc.


Artículo basado en gran parte en el artículo escrito por Josep Antoni Rius para la revista "Piedra de Rayo"